A veces, el mayor reto para emprender no es la falta de ilusión, sino encontrar a alguien que comprenda de verdad tu situación personal y profesional.
Este fue el punto de partida de una farmacéutica adjunta con una amplia trayectoria, cercana a los cincuenta años y con un hijo pequeño.
Su deseo siempre había sido tener su propia farmacia, pero su realidad era clara: la aportación económica era limitada y la conciliación familiar no era negociable. Comprar una farmacia debía ser una decisión coherente con su forma de vivir, no una fuente de presión constante ni de renuncias.
Cuando el camino no es tan sencillo
Antes de llegar a Interfarma, había recorrido varias empresas de intermediación. En todas encontraba la misma respuesta: propuestas sin futuro, ubicaciones poco atractivas o zonas que no encajaban con la seguridad y el equilibrio que buscaba.
Lejos de sentirse acompañada, se sentía descartada.
Un enfoque distinto desde el primer momento
Cuando llegó a Interfarma, el enfoque fue diferente.
No se trataba de encajarla en una operación cualquiera, sino de entender qué buscaba, qué podía asumir y qué tipo de proyecto necesitaba para que su farmacia fuera también un proyecto de vida.
Este análisis permitió valorar, con realismo, si era posible comprar una farmacia sin renunciar a la conciliación familiar.
Encontrar el proyecto adecuado sí exite
Tras un análisis exhaustivo, se identificó una farmacia ubicada en una zona atractiva, bien comunicada y fácilmente accesible desde su domicilio. Se trataba de un proyecto con un margen de mejora real, condicionado por una situación personal previa, pero con un potencial claro cuando se analizaba con la perspectiva adecuada.
Acompañamiento y cierre de la operación
Gracias al trabajo conjunto con los partners financieros de Interfarma, se estructuró la financiación necesaria para cerrar la operación con seguridad. El proceso se abordó con prudencia, realismo y transparencia, priorizando la viabilidad a largo plazo.
El resultado: crecimiento y tranquilidad
Hoy, esa farmacia ha incrementado su facturación en más de un 50 %.
Pero el verdadero valor del cambio no está solo en los números, sino en la tranquilidad de haber tomado una decisión alineada con su vida y su momento personal.
Como ella misma resume:
“No solo he conseguido una farmacia. He conseguido la vida que quería.”
Este caso demuestra que comprar una farmacia y conciliar vida familiar es posible cuando el proyecto se analiza con rigor y se adapta a la realidad personal de cada farmacéutico. Cada situación es distinta y merece ser escuchada. Cuéntanos tu caso y en Interfarma te ayudaremos a valorar, con una visión profesional, qué decisiones pueden ser las más adecuadas para ti.
Sin comentarios